Depakine embarazoHay un nuevo escándalo sanitario en ciernes. Se trata del medicamento Depakine del laboratorio Sanofi. Es muy utilizado para tratar la epilepsia, el trastorno bipolar o las migrañas. El problema es que las mujeres en edad fértil que lo toman están en peligro de, al quedarse embarazadas, tener bebés con malformaciones. Es un caso similar al de la talidomida. Se calcula que sólo en España puede haber unas 9.000 mujeres en riesgo.

Como periodista fui el primero en publicar sobre el Caso Depakine. Ya en junio de 2013 publicamos el post Depakine y graves daños en el feto si se consume durante el embarazo. Contábamos que el ácido valproico, principio activo del tratamiento, es el antiepiléptico más utilizado en España según datos del Observatorio de Uso de Medicamentos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Y difundíamos algo que se cuenta poco. Según JAMA, el Journal of de American Medical Association la exposición prenatal a valproato podría incrementar el riesgo de autismo.

Recetar Depakine durante el embarazo por razones como el trastorno bipolar, la migraña u otras, hace al médico, la entidad que lo emplea y/o la farmacéutica indudablemente responsables por las deficiencias psíquicas o malformaciones que puedan aparecer en el bebé. Las advertencias no fueron escuchadas.

El primer texto sobre el caso no tuvo gran repercusión, no así el segundo, de enero de 2015, que titulamos ¿Otro Caso Talidomida? Depakine está provocando bebés con malformaciones. Causa asombro cómo las autoridades sanitarias actúan de manera tan lenta; que muchos médicos sean tan corporativistas; y no escribamos ya el laboratorio, del que sólo se espera que mire por sus intereses para variar (no es la primera vez que Sanofi se ve envuelto en un escándalo por los daños de sus medicamentos, como ocurre con el Caso Agreal).

EMA agenciaLa Agencia Española de Medicamentos realizó hace ya más de tres años una revisión a nivel europeo sobre los medicamentos relacionados con valproato y se supone que los laboratorios titulares de la autorización de comercialización implicados se han dirigido a los profesionales sanitarios para informarles acerca de la nueva información disponible y de las advertencias que han sido reforzadas sobre la seguridad de estos medicamentos.

El mismo organismo advirtió poco después que este medicamento causa también enfermedades de las mitocondrias.

Más grave aún es que esta desgracia podía evitarse porque Sanofi, como bien explica el diario digital Redacción Médica, lo sabía (se repite el patrón de Agreal).

Una noticia que no ha trascendió a los medios de comunicación de España fue que Sanofi ha sido sentenciado por primera vez como parte del escándalo del medicamento Depakin en Francia. La compañía fue condenada a pagar casi 3 millones de euros a la familia afectada y a su seguro médico.

Depakine se utiliza desde hace más de 40 años. Un prestigioso boletín de información farmacológica, el Butlletí Groc recuerda con dureza ahora el escándalo que lo rodea. Insistimos, lo de sus daños como han explicado los sanitarios de No Gracias, es algo que se sabe desde hace dos décadas pero no se ha hecho nada efectivo para reducir su utilización en mujeres en edad fértil.

Las cosas están cambiando pues hoy hay asociaciones y personas afectadas por los daños del fármaco Depakine que piden responsabilidades y que están organizándose. La Asociación Cordobesa de Epilepsia y otras Enfermedades Afines (ACEPI) fue pionera en denunciar la relación del fármaco con las malformaciones y publicaba una nota en su web para exigirle al Gobierno información clara sobre la alarma suscitada por las reacciones adversas del fármaco.

Y en Murcia, Consumur, una asociación de consumidores, ha liderado la creación de una  Plataforma de Afectados para demandar a la farmacéutica y reclamar Justicia y compensaciones.

Habrá litigios para que se haga Justicia, que los responsables asuman sus errores y que las víctimas tengan justas compensaciones por su sufrimiento y el de sus descendencias. En el Bufete Almodóvar & Jara llevamos tiempo asesorando legalmente a afectadas y colectivos (conocemos bien a Sanofi).banner_bufete

Pero eso sólo es un paso o un objetivo pues creo que lo que por fin puede ponerse sobre la mesa es el centro del asunto: ¿Cómo se aprueban los medicamentos?; ¿son demasiado laxas las agencias reguladoras de fármacos?; ¿puede que lo sean porque tiene relaciones poco transparentes con la industria? ¿hay sobrediagnóstico de enfermedades para crear nuevos mercados farmacológicos? ¿hay una sobreindicación de este tipo (y de otros) medicamentos? ¿No son todo esto episodios de la medicalización de la vida con consecuencias dramáticas para las personas?

En fin, todo esto ha de hacer que los movimientos críticos se planteen impulsar cambios políticos profundos por el bien de la salud pública.