Uno de los problemas que en el Bufete Almodóvar & Jara hemos detectado que sucede con las personas afectadas por vacunas es que la incomprensión de una parte de la población les lleva a ser señalados como “antivacunas”. Esto es un grave error pues, por lo general, son personas que confiaron sus hijos a los sistemas de vacunaciones pero algo salió mal y o perdieron a sus vástagos o estos quedaron con secuelas tras la inmunización. 

Estas semanas pasadas que ha habido cierta preocupación por el aumento de los casos de sarampión en Europa me han llamado algunos medios de comunicación. Suele ocurrir, están haciendo un reportaje sobre las vacunaciones y quieren recabar la opinión de alguien que de una nota crítica con las vacunas. Mis compañeros en realidad lo que desean es que el trabajo les quede “redondo” pero no valoran muchos los matices.

Como suelo contarles, yo no conozco personas “antivacunas”. Es decir, ha de haber muy pocas personas que estén en contra de todas las vacunas por definición. Sí conozco personas que critican diferentes aspectos de las mismas: su diferente eficacia o seguridad, su necesidad, los movimientos especulativos que hay detrás de algunas, etc. En fin, existen personas que tienen dudas razonables sobre las inmunizaciones.

Una visión que suelo aconsejar, por ser un discurso diferente al que solemos oír, es el de las familias que componen la Asociación Afectados x Vacunas (AxV) a la que asesoramos desde el Bufete Almodóvar & Jara a petición suya. Está conformada por padres y madres que pusieron todas las vacunas de los calendarios de vacunaciones a sus hijos (e incluso algunas que no están en dichos protocolos oficiales a instancias de sus médicos) y sus hijos o murieron o quedaron con graves secuelas.

Son pocas familias, por suerte, pero la experiencia les marcó y tienen una manera de ver las vacunaciones diferente al resto.

No son antivacunas, es obvio (¡si pusieron todas las vacunas habidas y por haber a sus hijos!), pero el caso es que sus opiniones suelen quedárseles grandes a los compañeros de la prensa y o cortan mucho su discurso o no llegan a publicarlo.

Curioso modo de poner en valor las vacunas, escondiendo sus daños en vez de informar sobre ellos y encararlos (esto es responsabilidad de autoridades sanitariasy fabricantes y difícilmente puede hacerse si en España no existe un sistema de compensación de daños por vacunaciones).

Un ejemplo de preguntas y respuestas que se quedan fuera de los informativos son estas. Corresponden a una entrevista que mantuvo Federico Sánchez Apellániz, el presidente de AxV con una redactora de Tele 5:

-¿Están a favor de las vacunas?

-Estamos a favor de la salud. Todos los pertenecientes a AxV estábamos a favor de las vacunas hasta que fuimos afectados por ellas. En ese momento no pasamos a ser “antivacunas”, sino AFECTADOS que, tras lo cual, nos hemos informado sobre la realidad de lo que la vacunación puede suponer y que, sopesando pros y contras, hemos decidido -en la mayoría de los casos- no volver a vacunar. Nunca decimos a nadie que vacune o no lo haga. Hablamos de nuestra experiencia personal y animamos a que cada cual decida por sí mismo.

-¿Cuáles son los principales motivos por los que no están a favor de vacunar a sus hijos?

-Por la pérdida o daños muy graves e irreversibles que todos los componentes hemos sufrido, bien en primera persona o en nuestros hijos. Todos los miembros de AxV vacunamos a nuestros hijos pensando que los estábamos protegiendo y ocurrió lo contrario.

-Como en el caso del sarampión, ¿no tienen miedo de que se produzca una epidemia por no vacunar a sus hijos?

-No. ¿Quiere decir que si surge una epidemia de sarampión (o de cualquiera otra enfermedad) la causa sería la población no vacunada? ¿Es que las personas vacunadas no desarrollan nunca y bajo ningún concepto las enfermedades pese a haberse vacunado previamente de ellas? ¿Cuántos de esa epidemia estaban vacunados?

-Para muchas personas el no vacunar en el mundo occidental es una moda, ¿creen que se debe a una moda o al acceso a información por parte de los padres?

Federico-foto2-Insisto, vacunamos pensando que los estábamos protegiendo y resultó ser lo contrario. Fue entonces cuando algunos padres comenzamos a investigar.

Actualmente con el acceso a las nuevas tecnologías es mucho más fácil acceder a más información de la que estaba a nuestro alcance hace años.

Suponemos que aquellas personas especialmente preocupadas por informarse antes de asumir la vacunación como un procedimiento establecido y no cuestionable tendrán igualmente acceso a esas informaciones o conocerán casos como los nuestros y finalmente deciden no vacunar.

-¿Me podría resumir la filosofía que defienden?

-AxV nació para intentar ayudar a otras familias en situaciones similares a las vividas por nosotros, tratando de ofrecerles información que pueda serles de utilidad (ya que tanto médica como administrativamente nos vemos muy perdidos cuando vivimos una situación de estas características).

Por ello, para tratar de conseguir que cada vez sean menos los casos, creemos que es fundamental ofrecer a la población información veraz sobre los riesgos que implican las vacunas, que como muchos otros medicamentos poseen posibles efectos adversos.

Además, luchamos porque se cambien los protocolos en materia de vacunación, exigiendo un consentimiento informado que garantice que el paciente entiende los efectos secundarios que la vacunación puede suponer. Por otro lado, creemos necesario crear un centro de compensación por daños provocados por vacunas como existe en USA desde los años 80 del siglo pasado (lo que implica que desde entonces ya se reconocen los daños por vacunas, aunque España está muy atrás en este aspecto).

-¿Qué les dirían a aquellos padres que vacunan a sus hijos?

-No tenemos nada que decir al respecto. Consideramos que cada cual debe decidir sobre este asunto por sí mismo. Entendemos su postura porque, al igual que nos ocurrió a nosotros en nuestro día, lo hacen creyendo que es lo mejor para sus hijos. Por otro lado, hay padres que pese a tener cierta información acerca de los riesgos que conlleva la vacunación sufren un gran dilema, porque no es fácil decidir qué es preferible: si correr el riesgo de contraer una enfermedad o sufrir los efectos de las vacunas.

Por ello, en estos casos, animamos a informarse para poder tomar una decisión consciente y sopesada. En nuestros casos, dadas nuestras experiencias, preferimos asumir el riesgo de contraer cualquier enfermedad a ser vacunados de manera preventiva. Si contraer el sarampión por ejemplo puede suponer la muerte en última instancia, eso es justamente lo que les ocurrió a nuestros hijos por vacunarles [en este enlace podéis ver lo que finalmente se publicó en este caso concreto]. Visto de este modo no tenemos nada que perder.

Además, hacemos saber a los padres que existen una serie de pruebas que pueden realizarse para averiguar el grado de tolerancia de una persona hacia los componentes de las vacunas. Se trata del test Melissa y de otra serie de test genéticos. Estas pruebas son una buena opción para aquellas personas que pese a conocer los riesgos implícitos no tienen claro el no querer vacunar.

Bueno, pues a pesar de tan sosegadas respuestas tras su sufrir dramáticas experiencias en el sistema sanitario, todavía hay gente que considera a estas personas antivacunas -como le ocurre también a la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP)-.