El llamado encarnizamiento terapéutico es la aplicación de tratamientos médicos inútiles o que sí son útiles pero se hace de manera desproporcionada y resultan molestos, dañinos o caros para el resultado que se espera de ellos. Y se ceba de modo especial con las mujeres. Hay tres ejemplos claros recientes: el método anticonceptivo Essure, el DIU Mirena (y similares contraceptivos hormonales) o las mallas transvaginales.

Pueden provocar graves daños, en ocasiones su efectividad no está lo suficientemente garantizada y suelen ser un pelotazo económico. Está claro que toda intervención sanitaria puede provocar daños. Y también que los buenos profesionales intentan minimizarlos recetando lo menos posible, de la manera más prudente e informando de pros y contras a sus pacientes. Pero también es obvio que existen muchos intereses y praxis cuando menos arriesgadas.

Han tenido que pasar 18 años, desde que en 2000 se pusiera a la venta el muellecito metálico que se inserta en las trompas de Falopio de las mujeres denominado Essure (de Bayer) para conseguir que se informe bien a sus usuarias. Y han tenido que pasar más de cuatro años desde que supe de las actividades de Erin Brockovich tras recibir miles de quejas (citaba entonces la cifra de 8.000 mujeres) por los daños provocados por el dispositivo de la farmacéutica y comenzaba otra de sus batallas.

Mirena dañosEn la última década no ha parado de aumentar el uso de los DIU y pese a que el de la marca Mirena se ha publicitado como alternativa menos dañina que los demás que también contienen hormonas, lo cierto es que los testimonios de mujeres afectadas no paran.

Basta ver los comentarios al único post protagonizado por el producto de Bayer (sí, también de la casa alemana) que hemos publicado: Demandas judiciales en USA por pseudotumor cerebral causado por el DIU Mirena.

En un informe de resultados para accionistas del año pasado, Bayer reconocía la existencia de “riesgos legales” que pueden poner en tela de juicio su estabilidad. Y es que la multinacional germana informaba de que estaba demandada por miles de pacientes y tiene pendientes juicios en todo el mundo por los efectos secundarios de sus productos. De hecho, la farmacéutica reconocía estar litigando por esta causa con unas 26.700 personas. Mirena sumaba 2.900 casos.

Desde que empezaron a ponerse a mediados de los años 90 del siglo pasado, los implantes de malla vaginal no han parado de dar problemas. Estas prótesis se utilizan para tratar en las mujeres la incontinencia urinaria y la “caída” de órganos pélvicos tras el parto. Su introducción en el mercado se hizo de manera forzada, con muy pocas pruebas de su eficacia y seguridad y por ello están cada vez más cuestionadas. Una explicación a todo esto:

La sanidad, privada y pública, tiene una mina en el campo femenino. La evolución ha llevado al desarrollo de conductas de auto-cuidado en la mujer en el sentido de que su vida es muy importante para sí misma y para la supervivencia de su propia prole y de la tribu. Estas conductas se manipulan para generar negocio sin más”.

Si tenéis (vosotras o algún familiar o conocida) problemas con estos u otros dispositivos médicos podéis contactar con nosotros a través del cuestionario que hay a la derecha de esta página.